dimanche 21 mai 2006

Mundo farfero

El otro día me acordaba de cuando los farfos nos conocimos, de esa madrugada en la que bailamos esos primeros tangos, y pensaba que fue como si un abrazo gigante nos envolviera a los dos dentro de una especie de campo magnético circular en el que nos atraíamos el uno al otro, a la vez que el resto del mundo desaparecía por completo.

Abrazados por ese campo mágico dentro del cual nos abrazábamos y descubríamos a cada compás, cada palabra pronunciada, cada mirada, cada roce de nuestras piernas, que estábamos creando un lazo que empezaba a unirnos deliciosa e irresistiblemente.

De golpe no había mas luz que la luz de nuestros cuerpos abrazados, ni más musica al compás de la cual nos deslizábamos, ni otro ruido que el de nuestra conversación, ni mas mundo que el que empezabamos a armar y que hoy, seis años y medio después, creció y creció hasta ser este enorme mundo farfero; un mundo lleno de farfolidad, de inmensa complicidad, de risas, de juegos, de mimos que cada uno sabe dónde y cuándo al otro le gustan, un mundo en el que se farfea y en el que nos acompañamos a cada paso, nos acompañamos en la búsqueda de las raíces de cada uno, en la búsqueda del ser de cada uno y en la creación cotidiana del nosotros.

Un mundo que vamos armando a nuestra medida y en el que vamos caminando los caminos que vamos trazando al mismo tiempo que nos construímos a nosotros mismos.

Mundo farfero que es un abrazo envolvente dentro del cual vivimos, abrazándonos cada día más fuerte y con más ganas.